PDF E-mail
Lloremos juntos
( 17 Votes )

dineroUn mejor título hubiese sido “Como conseguí mi primer millón”. Sin embargo, no hay más remedio que ser consecuente con la realidad que nos tocó en suerte, que nos merecemos o supimos conseguir.

Si lo sopesamos como corresponde, caerá el velo y nos daremos cuenta que, hoy, como ayer, el hombre promedio sudamericano, está tan lejos de llegar al “primer millón”, como remota es la posibilidad de tener una casa quinta en el planeta Marte.

Es inmensa de grande, la distancia que nos separa del ansiado y seductor, montoncito de dinero.

Algunos dirán que se trata de un exacerbado materialismo, pero los expertos en temas financieros y económicos, afirman que se trata de una suma necesaria para llevar una vida más o menos respetable. Comer bien, vestirse adecuadamente, tener una casa cómoda y un auto moderno, servicio médico y algunos pequeños gustos, como ser, viajar y adquirir ciertos artículos de avanzada tecnología.

Volviendo a la realidad, caemos en la cuenta que, así como se están dando las cosas, el destino nos esquiva. No nos sonríe, se ríe a carcajadas en nuestras narices y a expensas de la miseria que nos correspondió en el reparto.

Para que lo entiendan, juntando moneda por moneda, la meta se nos hace terriblemente, cuesta arriba (como tendría que decir el tango). Como si eso fuese poco parece que, además,  enjabonaron el camino, desparramaron clavos y, si se fijan bien, distinguirán a la distancia dos o tres piquetes corta-caminos colaborando con lo tortuoso y escabroso del recorrido.
Resumiendo, sólo un milagroso viento de cambio, logrará remontar, tal vez, nuestro maltrecho barrilete.

Lo más triste es darse cuenta que, conseguir, aunque más no fuera una leve aproximación a la anhelada meta, no sólo depende de un hecho fortuito que pueda acaecer, sino ochenta y cinco mil hechos fortuitos, coincidentes y simultáneos.
Nos hallamos plenamente convencidos y en condiciones de afirmar que, tanto Bill Gates, como el señor Slim,  míster Rockefeller y algún que otro platudo suelto, pueden quedarse muy tranquilos. Le aseguramos, a esta simpática gente rica que difícilmente le hagamos sombra o entorpezcamos, de alguna forma, su ascenso a los primeros puestos en el ranking de riqueza mundial.

Por nosotros, los sufridos integrantes del hombre promedio sudamericano, no tendrán que preocuparse, no seremos competencia en la pelea por adquirir las empresas más rentables de la movida económica y bursátil. Estamos abocados a la ardua tarea de conseguir dinero para poder pagar las boletas de agua, luz, gas, teléfono, y si sobra algo, comprar unos cuantos comestibles.
Algunos exponentes del positivismo más espeso y conservador dicen, “No se preocupen, no los envidien, los multimillonarios no son felices”.
No serán felices pero ¡¡qué bien lo disimulan!!

 

Escribir un comentario


Your are currently browsing this site with Internet Explorer 6 (IE6).

Your current web browser must be updated to version 7 of Internet Explorer (IE7) to take advantage of all of template's capabilities.

Why should I upgrade to Internet Explorer 7? Microsoft has redesigned Internet Explorer from the ground up, with better security, new capabilities, and a whole new interface. Many changes resulted from the feedback of millions of users who tested prerelease versions of the new browser. The most compelling reason to upgrade is the improved security. The Internet of today is not the Internet of five years ago. There are dangers that simply didn't exist back in 2001, when Internet Explorer 6 was released to the world. Internet Explorer 7 makes surfing the web fundamentally safer by offering greater protection against viruses, spyware, and other online risks.

Get free downloads for Internet Explorer 7, including recommended updates as they become available. To download Internet Explorer 7 in the language of your choice, please visit the Internet Explorer 7 worldwide page.