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| Chicharras |
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En esta particular época del año, aparecen en la escena de nuestras vidas, las chicharras, con su inefable, estridente y alegre “canto de amor”.
Desde siempre formaron parte de nuestras vidas, ¿quién no recuerda la famosa fábula de “la hormiga y la cigarra”, mil veces escuchada y otras tantas contada.
Viven poco, de uno a dos meses, pero durante ese corto tiempo de vida, no pasan para nada desapercibidas. Se alimentan exclusivamente de la savia de los árboles, por eso sólo la encontraremos donde los haya. Las ciudades híper modernas y congestionadas, no gozan de las particularidades de este insecto, ya que el verde follaje, suele escasear en esos ámbitos. Comparten con la serpiente y con “algunos seres humanos” la singular característica de mudar de piel. Prefieren los lugares cálidos, por ese motivo, abundan en esta región. La cigarra macho es la que interpreta la famosa melodía de amor durante el día, desde muy temprano, lo hace para atraer a la hembra y se esmera en dicha labor, ya que el sonido de la misma cubre grandes trayectos. Se las puede oír hasta a cuatrocientos metros de distancia. Uno llega a acostumbrarse tanto a estos bichitos, que cuando faltan, cuesta volver a disfrutar la normalidad del silencio cotidiano. Si a alguno le molesta el ruido que hacen, les dejaré un dato interesante, sólo lo hacen de día, al llegar la noche callan… para dar lugar a los grillos. |


Imposible recordar las fiestas de Navidad o Fin de Año, sin el fondo musical de ellas. Muchos poetas y artistas le han dedicado sentidos versos y canciones.