Frenética actividad

Apurados, apurados,
todos andan apurados;
yo me pregunto ¿hacia dónde?,
me pregunto ¿a qué lugar?

Apurados, apurados,
todos andan apurados;
dicen “¡permiso, permiso!”,
dicen “¿me deja pasar?”

Apurados, apurados,
todos andan apurados;
¿por qué van tan apurados?,
¿adónde quieren llegar?

(Douglas Wright)

 

La velocidad es una constante en los tiempos que vivimos. Todo tiene que ser rápido para que funcione en forma correcta, nada puede ser lento porque queda fuera de foco e interfiere con los avances acelerados de la humanidad.

Las computadoras, los automóviles, las comunicaciones, los aviones, todo, absolutamente todo, debe tener rapidez y celeridad para ser tenido en cuenta, si no pasa a ser algo obsoleto, perimido y arcaico.

Quienes somos de generaciones un poco creciditas, hacemos lo posible por adaptarnos a la celeridad y al apresuramiento, entendiendo que no es una competencia sino solamente la necesidad de hacerlo todo lo más rápidamente posible.frenetica

¿Qué clase de vida es esta? ¿Cómo pretenden que nos adecuemos si cuando parece que lo estamos logrando, ya cambiaron todo el escenario, la coreografía, la música y el decorado?

Antes, el tiempo alcanzaba para todo lo que teníamos programado, ahora, debemos levantarnos una o dos horas antes, salir corriendo a ocuparnos de nuestras labores. De todas maneras al final del día no concluimos ni la mitad de las tareas programadas.

Al final de cuentas,  lo único que conseguimos es aumentar nuestros niveles de adrenalina, bilirrubina y naftalina. Llegamos al final de cada jornada plagados de contracturas, estresados y malhumorados, por no haber podido alcanzar la velocidad promedio que requieren los tiempos que corren a cientos de kilómetros por hora.

Vivimos “al instante”, pues todo tiene que hacerse YA MISMO. Esa presión constante, nos saca salud y alegría, no nos deja margen para disfrutar de la vida y sus pequeñas-grandes cosas.

Así es como poco a poco se forma en cada interior de nuestro ser un gran vacío. Un espacio que debía ser llenado con vivencias profundas, con reflexiones, con largas miradas, con encuentros impactantes, con descubrimientos y tantas otras experiencias enriquecedoras. Sin embargo el hueco continúa y se va agrandando, porque jamás nos detenemos, no paramos. MGT/12.-

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