Sanata articulada

Todos, en algún momento o, en varios momentos de nuestras insólitas e inescatimables vidas, hemos tenido “días bisagras”.

Son fechas que marcan un antes y un después. Es decir, lo que estuvo antes de esa jornada en cuestión, es  anterior y lo que se presentó luego, posterior.  Sin lugar a dudas ni a suspicacias contractuales, y pese a quien le pese, será así.

Las vacilaciones podrán aparecer, pero se esfumarán poco a poco, porque lo que tiene que ser, será. Es algo similar a cuando nos dicen que se acabó, que no insistamos, aunque pataleemos y protestemos nada conseguiremos. Fue. Punto. Final.

Tiempo atrás hubiese sido difícil, casi imposible, barruntar un suceso de estas características tan inciertas, indefinidas, indoloras e inclusive. En el futuro, seguramente, permanecerá esa sensación, o no, de sentirnos insípidos, insalobres, e insospechadamente absurdos.

El tema sigue siendo la fecha actual, porque el quiebre, el doblez, la curva, y todo lo que ello conlleva e involucra, se produce, nace, se genera, aparece y se hace notar hoy, el día de la fecha, después de ayer pero antes de mañana.
Lo que aún no se ha aclarado ni esclarecido es la razón y el por qué de todo este laberinto de palabras que no tiene salida, pero tampoco entrada, es más, no posee razón de ser ni merecimientos a ser considerado .

En pocas palabras y resumiendo, sencillamente, no pretende. Eso sí está clarísimo, no es pretencioso.

Es de presuntuosos descifrar lo indescifrable, lo que no posee ton ni son, por lo tanto, si ambicionan conservar vuestra salud mental, manténganse incólumes, campantes, aléjense silbando bajito. No  obstante, no bajen sus banderas.

Tengan siempre en cuenta que hasta los más valientes, han salido con alguna que otra herida de los tan mentados “días bisagras”.

 

 

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