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| Ganas de llorar |
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LA QUE NO SE LLORA.
Lágrima que no se llora
cuando debe ser llorada,
insiste, transfigurada,
hecha veneno a deshora.
Alquimia desoladora
de escondido fontanar.
¡Quién pudiera sospechar
que haya tanto ser injusto
por no haber llorado a gusto
en los trances de llorar!
En muchísimas ocasiones sentimos necesidad de llorar, tal vez sin motivos aparentes, Llorar es muy saludable, es dejar salir todo lo negativo que está en nosotros, es como lavar el alma. No es necesario estar triste o dolorido para sentir deseos de derramar lágrimas porque, las que se vierten por alegría o emoción, tienen tanto o más fuerza y sentido. Reprimir el llanto puede llegar a ser algo complicado para la salud física de quien lo hace pero, probablemente, afecte más la salud mental porque, de esa manera, no es posible sentirse aliviados interiormente. Llorar aumenta una emoción y promueve compasión, comprensión y protección. Quien estila reprimir el llanto no logra crear intimidad con su propia emoción. La confianza y el autoconocimiento surgen siendo testigo de sí mismo. Al expresar los sentimientos, se descubre no sólo la capacidad de tolerarlos, sino también que es posible desligarse de ellos cuando se alcanza la satisfacción. El llanto se podría definir como una válvula de escape para descargar de hormonas que ayuda a restaurar el equilibrio interior. Reprimir estas emociones puede resultar extremadamente nocivo para el organismo. Intentar contener el llanto significa contraer toda la musculatura, comprimir los vasos sanguíneos, el estómago, el intestino, lo que puede provocar muchos trastornos. Al llorar, el cuerpo se relaja y, por lógica consecuencia, piensa mejor. El llanto permite ver el dolor de cerca y captar mejor el mensaje que envía. No hay que avergonzarse por el hecho de llorar, al contrario, hay que estar agradecido de poder hacerlo. Los proverbios muchas veces enseñan y, en este caso, uno irlandés nos dice que las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman. Sabias palabras, hasta dan ganas de llorar para desahogarse, sacar la amargura de adentro y sentirse mejor. MGT/11.-
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y así descargar las presiones, sentimientos y pensamientos. También es cierto que, la mayoría de las veces, intentamos contener el llanto por una cuestión de pruritos o por no demostrar algún grado de sensibilidad.