|
|||
| Lo que decimos... |
|
Muchas veces, por comedidos y condescendientes, por complacer a algún familiar o quedar bien con amigos, decimos frases de las que, después de consumados los hechos y luego de analizarlas bien, nos arrepentimos. Por eso, antes de abrir la boca para soltar alguna expresión, debemos prestarle atención a las consecuencias, algunas Si emitimos esos ingenuos dichos ante personas bien intencionadas, las derivaciones no serían Aquí les presentamos algunas de las alocuciones que no deben pronunciarse nunca sin pensarlas dos veces: -No es ninguna molestia. -Si es necesario un garante, puedo ser yo. -Tenemos mucho espacio. -Llámeme cuando quiera y a la hora que sea. -¿Puedo ayudar en algo? -Dejo todo a tu cargo. -Claro que sí, pueden traer a los niños. -¿Por qué no se quedan a cenar? -En el peor de los casos, pueden usar el nuestro. -No se preocupen, hay más. -Pueden dejarlo acá, nos encantan los animales. -Si necesitan algo de allá, sólo tienen que pedirlo. -¿Necesitan que los llevemos a algún lado? Hay mucho más para aportar, pero con este muestrario pensamos que se darán cuenta de lo que pretendíamos decir. Mucho cuidado antes de soltar palabras porque luego llegan las sorpresas y los arrepentimientos… MGT/11.- |



veces bastante desagradables, que nos pueden provocar. Entre amigos y familiares es muy frecuente que se nos escapen algunas palabras, espontáneas e impensadas, que a la postre provocarán, irremediablemente, serios dolores de cabeza y hasta alguna que otra rencilla o distanciamiento.
tan desastrosas pero, si los decimos a gente artera y dañina, es casi un hecho que las consecuencias serían catastróficas.