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| Buscando la salida |
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Algunos años de mi existencia tuve en suerte, o no, dedicarme a la construcción. No era algo que me gustaba, realmente, pero, por una cuestión de proseguir con la tradición familiar, tuve que hacerlo. De todo ese tiempo entre ladrillos, cemento, cal y otros ingredientes, algunos conocimientos me quedaron, sobre todo algunos trucos y atajos, que me han servido en mis posteriores etapas porque siempre hay algo para reparar o remendar en todos los lugares donde vivimos o trabajamos. Todo este prolegómeno viene a colación porque, de alguna manera, debo reconocer que, el hecho de haberle prodigado tanto tiempo a algo que me mortificaba, dejó algunos aspectos rescatables y muchas experiencias perfectamente aplicables a otras actividades. En ocasión de habernos mudado a un departamento nuevo, nos encontramos con que debíamos proceder Como fue expresado anteriormente, los caños por donde debían pasar los cables a ser colocados, estaban amurados en las paredes del departamento, quedando a la vista, en diferentes cajitas rectangulares, únicamente los orificios de entrada y salida. El primer inconveniente con que se toparon los instaladores, fue el desconocimiento de cuál era el orificio, tanto de entrada como de salida, que correspondía a uno u otro tipo de cable. Los observé intentando, una y otra vez, haciendo uso de una cinta plastificada y flexible, encontrar la entrada o la salida de cada conducto sin resultados positivos.
Se lo comenté a los operarios que estaban penando por hallar, no sólo la salida, sino también la entrada de las cañerías. Les indiqué cómo era Cuando escuché el aviso de que todo estaba listo, abrí la válvula del extintor que, a su vez, dejó salir una buena porción de su contenido gaseoso para hacer circular el talco dentro de la cañería. Todo sucedió rápidamente, en pocos segundos, y una vez ocurrido el acontecimiento, pregunté, al señor encargado de observar la salida, si se había producido alguna novedad. Al no recibir contestación alguna, fuimos a ver cuál fue el resultado y nos encontramos con la cara del Así fue como conocimos la ubicación exacta y precisa del orificio de salida. Se puede decir que dimos en el blanco con el procedimiento, por decirlo de una manera bastante diplomática. MGT/11.- |


a instalar algunos de los servicios que hacen a los actuales cánones de habitabilidad. La vivienda en cuestión estaba diseñada de tal forma que todos los cables, de las instalaciones que así lo requerían, poseían sus respectivos conductos embutidos en las paredes. Si bien los correspondientes a la provisión de electricidad estaban colocados y en funcionamiento, no sucedía lo mismo con los cables de telefonía y de televisión, los que estaban a nuestro cargo.
Entonces recordé algo que había visto hacer a un viejo electricista que trabajaba conmigo. Se trataba de colocar en uno de los orificios un poco de talco, luego se procedía a soplar el polvo y, de esa forma, se podía visualizar por donde salía. Era un modo práctico y sencillo de encontrar la correspondencia de los agujeros.
el procedimiento y se dispusieron a llevarlo a cabo. Como el tramo era largo, el blanco elemento no alcanzaba la salida con un simple soplido humano. Entonces fui hasta donde estaba estacionado nuestro automóvil, tomé el extintor y volví hasta donde estaban los operarios soplando el talco. Coloqué la punta de la manguera del matafuego en el orificio donde habían colocado una buena cantidad del polvo blanco y le dije a uno de ellos que fuese hasta el lugar que suponíamos sería la salida.
hombre, totalmente blanca, producto del impacto del talco despedido a gran velocidad y con la fuerza del gas del extintor. No nos pudo decir palabra alguna por el efecto del fino polvillo que se le había metido hasta las encías, pero hacía señas con uno de sus dedos hacia el hueco tan buscado.