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| Credibilidad |
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Nunca está de más tratar de aclarar algunas cuestiones que nos atañen a la gran mayoría. Por eso tratamos de enfocar algunos temas desde diferentes puntos de vista para ampliar el panorama y poder visualizar con mayor claridad los problemas y sus soluciones.
Dentro de todo este alarmante panorama, la vida se sigue desarrollando de la manera más normal posible. Tratando de abstraerse de las complicaciones globalizadas las personas se enfrascan en sus preocupaciones particulares e intentan ignorar, por decirlo de algún modo, lo que sucede a su alrededor. ¿Por qué se produce este fenómeno de encapsularse tratando de que lo que suceda afuera ni siquiera salpique? Porque, dentro de todas las crisis que recorren el mapa mundial, se instaló una que, pensamos, es determinante, la crisis de credibilidad. Cuesta creer, verdaderamente, porque detrás de todo lo que se pregona, sin distinción de ámbitos, clases, razas o lo que sea, hay siempre un nubarrón cargado de falacias, engaños y mentiras. Mienten los religiosos, los políticos, los deportistas, los medios de comunicación, las campañas publicitarias, entre otros. Haciendo causa común con la mayoría, se tiende a entrar en esa cadena de trampas y artimañas y hay una propensión popularizada a generar desconfianza, haciendo cada vez más difícil el entendimiento entre las personas. Nadie está exento, todos colaboramos, en mayor o menor medida, a que esta situación siga empeorando. Lo hacemos al Lo indicado sería que nos diéramos cuenta del rumbo que llevamos y hacer lo imposible por revertir, cada uno en su espacio de acción, todo este fárrago turbulento de embustes y farsas. Que Dios nos ampare y nos ilumine para encontrar el camino de regreso a la confianza y a la credibilidad. MGT/11.- |


No es novedad el hecho de que todo el orbe se halla inmerso en una gran crisis política, económica y social. Los vaivenes de los mercados financieros, comerciales y bursátiles no dejan de lado a ningún continente y van recorriendo sus geografías como manga de langostas y dejando a su paso serios trastornos, de los cuales no todos logran recuperarse en tiempo y forma.
disculpar a quienes nos engañan sin hacerles notar que conocemos la verdad. También contribuimos con el desbarajuste al evadir nuestros deberes, cualquiera de ellos. Fomentamos la falta de credibilidad cuando somos impuntuales, cuando no estamos lo suficientemente preparados para enfrentar nuestras obligaciones, cuando encontramos excusas burdas para justificar nuestros errores.