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| Pandemia |
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El médico nos diagnosticó estrés, fenómeno inquietantemente común y corriente en nuestros días. ¡El que no esté estresado que levante la mano! Es el resfriado de la modernidad, tarde o temprano le toca padecer a todos. El profesional de la medicina nos aconsejó que no nos preocupáramos, que tomáramos la vida con soda, que no El mundo está atravesando una de sus peores crisis, el clima está como enloquecido, el medio ambiente agoniza, todos los días se descubren nuevas enfermedades, el ser humano va perdiendo sus valores morales y éticos a pasos agigantados y rápidamente. ¿Cómo lograr abstraernos de todo esto? Si después de mucho esfuerzo y control mental, salimos a la calle sonriendo y Tarea casi imposible la de encontrar un tiempo para relajarnos. La vida y sus destemplados dramas no esperan, todo necesita con urgencia de nuestra atención, consideración y solución. El presente asusta, pero el futuro…da miedo, terror, pánico, todo indica que la situación empeorará. Los medios masivos de comunicación acreditan dicho panorama. Vivimos en la incertidumbre total y tal parece que allí radica el combustible que alimenta el mentado estrés.
Por nuestra parte intentaremos relajarnos naturalmente, puede resultar mucho más económico. Después de todo preocupándonos no se solucionará nada. Pensaremos en concreto, viviremos en positivo y seguiremos acudiendo sin falta al club de los “Estresados Anónimos”. MGT/12.- |


levantáramos presión, que no nos dejáramos arrastrar por la ansiedad ni los nervios. Bonitos consejos, sin duda alguna. Lo que no mencionó el facultativo, fue la manera apropiada de conseguir semejante proeza. Este es el momento oportuno para revelarles estimados lectores, que conquistar tamaña empresa, la de “desestresarse”, no es tarea sencilla.
cantando de alegría, con una actitud despreocupada, más de un testigo querrá internarnos por “insania mórbida”.
Sabemos de algunas personas que, para encontrar algún alivio y sosiego, se escapan de todo, se van de paseo con total desenfado. Que otros se hagan cargo de los rollos y los balurdos. No los criticamos, cada uno sabe hasta dónde puede estirar de la cuerda.