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| Lo burdo... |
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Por esas cosas inexplicables de la supuesta evolución positiva de las especies, lo burdo se ha enseñoreado de todos los Los buenos modales y costumbres están en vías de extinción. Pocas personas recuerdan las reglas básicas de urbanidad. El respeto y la consideración son valores de una antigua civilización de la que no quedan casi vestigios. En muy poco tiempo una onda basta y torpe, pletórica de vulgaridades, se instaló en la mente obtusa de determinados personajes. Estos individuos impusieron toda una Lo malo del caso es que, al ser formadores de opinión, establecen una suerte de legalidad de lo absurdo e irrespetuoso y, luego de escucharlos, la mayoría de las personas toma como palabra santa lo expresado por estos personajes. Como condimento de toda esta avalancha de asperezas idiomáticas y escasez de Es muy fácil dejarse llevar por los impulsos y caer en el insulto como modo de manifestarse, lo complicado es saber mantener la postura y dirigirse a quienes No se trata de ser puritanos a ultranza, ni más buenos que Lassie sedada, sino de darse cuenta de que nuestro idioma cuenta con tantas buenas palabras que se hace innecesaria la utilización de términos indecentes para propalar ideas, pensamientos y apreciaciones. La mejor manera de contrarrestar esta burda embestida es presentarles, a sus gestores, la otra cara de la situación, tratando de imponer la manera respetuosa de comunicarnos entre todos, sin agresiones ni epítetos de baja estofa, cuidando el lenguaje y las formas en todos los aspectos de las relaciones humanas. MGT/12.-
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ámbitos de nuestra atribulada existencia. La gran ola de la ordinariez nos ha sobrepasado y ha inundado todos los niveles habitables. Vivimos, entonces, sumergidos en un gran lago de ignorancia e incapacidad.
tendencia de que, la mejor manera de llegar a la gente, era con chabacanerías y charlas intrascendentes, plagadas de palabras soeces y términos emparentados con la más precaria de las morales. Estos esclarecidos especímenes, desgraciadamente, tienen acceso libre a los medios de comunicación y a las editoriales, y nadie hace nada que tienda a modificar sus actitudes.
cultura, la blogosfera y las redes sociales irrumpieron en el espacio virtual para aderezar esta tendencia de enunciar todo con malas palabras, obscenidades y otras bajezas por el estilo. Es así como se ven escritos cargados de mala onda, burlas, comentarios hirientes, groserías de todo calibre y mucho más, sin que se establezca un límite que proteja a quienes no quieren participar de estas impertinencias.
observan, escuchan y leen con la altura necesaria y el miramiento que corresponde. Se enmaraña todavía más el asunto porque disponemos de una carga negativa ocasionada por las constantes crisis, de índole variada, que debemos atravesar constantemente.