A estudiar

 

Aprender es un proceso distintivo de todo ser vivo consciente de su existencia, pero los humanos, a diferencia de los animales, hemos perfeccionado el proceso de aprendizaje instintivo y precario, evolucionándolo hacia un aprendizaje consciente y metodológico. Es importante que nos mentalicemos con esto porque puede servirnos más adelante.

¿Por qué estudiamos, por dinero o porque nos gusta? ¿Alguna vez se hicieron esta pregunta? Generalmente, estudiamos por 3 razones: por necesidad, cuando esperamos obtener una satisfacción personal; por obligación, cuando tenemos el compromiso y la responsabilidad de hacerlo; y por placer, es decir, por distracción o por hobby.

Lo usual y acostumbrado es decidirse a estudiar una carrera por considerar que es una manera de progresar en la vida, ganar prestigio y conseguir bienestar. Convengamos que el dinero es algo necesario, por lo tanto, estudiar por dinero, es admisible y, de hecho, debemos reconocer que, cuando elegimos una carrera profesional, pensamos en ella porque nos gusta y pretendemos hacer dinero trabajando en esa profesión.

Pero ante la gran abundancia de ofertas académicas para encarar algún estudio, sobre todo luego de finalizado el secundario, nos encontramos en la disyuntiva de no saber cuál es la más conveniente de la opciones. En ese momento lo primordial es tener bien en claro lo que se pretende y, si no se tiene una idea concreta de cual es el rumbo a seguir, lo conveniente es aguardar hasta que se aclare el panorama.

Lo ideal sería estudiar lo que nos gusta y que, además, sea lo que nos conviene, en lo que a salida laboral o posibilidades de aplicar nuestros conocimientos se refiere. La mayoría de los jóvenes fracasan en su intento universitario por elegir una carrera que, si bien no es lo que le gusta ni le conviene, es lo que tiene a mano, le queda cómodo y no representa mayores erogaciones.estudiar1

Sin embargo lo correcto sería no sucumbir ante el canto de sirena de universidades o institutos que, jugando con la necesidad de estudiar algo, ofrecen carreras insólitas con títulos que no tienen posibilidad de ser utilizados. Quienes finalizan los estudios en esos centros de estudio terminan trabajando en empleos que no les permitirán aplicar todo lo aprendido.

Si a alguien le gusta la medicina, por nombrar alguna de las posibilidades, debería analizar si en el futuro, después de seis años, o  más, de carrera, con las especializaciones correspondientes, podrá desempeñarse como médico y ganarse la vida con la profesión que eligió. Entendiendo por ganarse la vida el hecho de alcanzar un nivel decoroso acorde con los años de estudio y el sacrificio del aprendizaje.

Si bien la demanda de profesionales siempre aumenta, también crece la cantidad de egresados de las diferentes facultades. Por eso, insistimos, la elección de lo que se estudiará debe surgir de poner en la balanza todo lo positivo y lo negativo de cada opción y realizar una proyección a futuro para no dar lugar al arrepentimiento y a la decepción.

Dejamos planteada la cuestión y, antes de embarcarse en estudios terciarios o universitarios, traten de discernir si van a estudiar lo que les gusta o lo que les conviene. Menudo dilema. 

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