|
|||
| Dan ganas de llorar |
|
-¿Recuerdan que ayer me preguntaron si llovería? –nos dijo. ¿Acaso le podemos objetar algo a semejante demostración? Pensar que se puso tan contento cuando el oculista le recetó anteojos permanentes, estaba absolutamente convencido de que con eso iba a zafar, ¡pero no, no fue así! (no imaginen un final feliz para esta historia, seamos realistas). No había transcurrido una hora de haberse colocado los anteojos por primera vez cuando, al cruzar una calle, un automóvil pisó un charco con agua sucia y las gotas que volaron, ¿dónde fueron a parar? Si, acertaron, a los anteojos de Pepe, pero con un agravante, se ubicaron del lado de adentro de los cristales, ¡eso es morboso, patológico y abyecto! Concluyendo con la cuestión, en pleno acuerdo de todos los presentes y demás testigos ocasionales, y teniendo en cuenta los hechos acaecidos, les presentamos la anteriormente mencionada ley, pero con su correspondiente reforma: “Toda partícula que vuela siempre, pero siempre, encontrará un ojo abierto, o, en su defecto, un par de anteojos.” Proveer de conformidad. Será injusticia.MGT/10.- |


Dice una conocida Ley de Murphy:
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.