|
|||
| Alacrán peligroso |
|
El alacrán, como su nombre no lo indica, es un insecto ortóptero (con perdón de la expresión), primo hermano de los Corría el año 1998 (porque el tiempo no pasa simplemente, ¡corre!), cuando en esta región de Sudamérica, se desató un notable y preocupante aumento en la población “alacrácnida”. De todas partes llegaban noticias de individuos picados, perseguidos y asustados por el desagradable bichito. Esto desencadenó una verdadera sicosis paranoica, todos teníamos terror de encontrar algún espécimen en nuestra casa, veíamos alacranes hasta en la sopa. Fue alrededor de esa fecha que nos invitaron a una reunión de amigos. Éramos cinco los matrimonios convocados. Allá fuimos, la cena era “a la canasta”, cada uno tenía que aportar algún plato a la mesa. Fuimos llegando de a poco y El buen hombre comenzó recapitulando que se levantó temprano, por la mañana, fue a ponerse los pantalones y cuando lo estaba haciendo, sintió que “algo le caminaba” (palabras textuales) cerca de la rodilla derecha. Automáticamente intentó aplastarlo con la mano y …todos a coro lo interrumpimos: “¿¿Lo aplastaste con la mano??, ¿¿sin ver de qué se trataba??, ¿¿le diste un manotazo??” Nos dijo que en ese preciso instante el bichito le ensartó el aguijón…y fue lo último que alcanzó a balbucear, porque el hecho de volver a revivir la horrible tragedia casi lo consumió mentalmente. Algunos dirían que allí, en ese preciso instante, “entró en corto”. Inmediatamente se abrió una feroz polémica sobre lo que haríamos en caso de encontrarnos en la misma situación. De pronto, casi del todo repuesto y compuesto, Viveros quiso continuar con el relato, pero ya nadie le prestaba atención. Por nuestra parte, asegurábamos que jamás de los jamases, se nos ocurriría la loca idea de aplastar con nuestras delicadas y dulces manitos al horrible y desconsiderado bicho (disculpen los ambientalistas, guardafaunas y demás ecoadictos, pero convengamos que, de encantador y atractivo, no tiene nada) De esa manera, uno a uno, pero todos a la vez, fuimos exponiendo las distintas opiniones con gran frenesí. Cuando nos dimos cuenta, las horas habían corrido su maratón habitual, eran las tres de la madrugada, el “hombre picado” Nos quedamos con un poco de cargo de conciencia, pero luego arribamos a la conclusión que tal vez así fue mejor, quizás no nos convenía ahondar en escalofriantes detalles que sólo aumentarían la consabida aversión a los alacranes y a todos sus parientes próximos, incluyendo las suegras… MGT/11.-
|


arácnidos, casi consanguíneo del escorpión, por decirlo de alguna manera. Habiéndoles proporcionado, estos útiles datos de parentesco y familiaridad, pasaremos a lo que nos convoca y atañe. Relataremos, entonces, la historia en cuestión, de la cual, casi sin proponernos, formamos parte.
poniéndonos al día con los últimos chismes (pueden quedarse tranquilos, de ustedes no dijimos nada malo…).
ya se había retirado con su esposa y nadie siquiera recordaba haberse despedido de él. Nunca escuchamos el final de la historia, así que no supimos si tuvo que ser hospitalizado, si le dolió mucho, si ya estaba en vías de franca recuperación, nada de nada. El pobre individuo pasó por una experiencia terrible y ni siquiera tuvimos el decoro de permitirle hacer su descargo al respecto, lo que se dice una “catarsis”.