Recuerdos re-locos

 

Para salir de los tópicos usuales y rutinarios, abordaremos un tema poco convencional, ¿escucharon hablar de las lagunas mentales?

Apelando a nuestra sobrada,  y un tanto aventajada sapiencia, procederemos a aclararles que, dichas lagunas, son algo así como accidentes geográficos del cerebro, destinados al olvido y despiste. Algunas personas afirman, de manera concluyente, que no poseen los antes mencionados lagos, sino que ostentan verdaderos ríos caudalosos, con múltiples arroyos que vierten en él sus turbulentas aguas. recuerdosEstos insólitos e inauditos  individuos  agregan  que, para completar el paisaje cerebro basculante que les pertenece, se observan también unas bonitas vertientes que caen sorprendentemente, formando fascinantes saltos.

El cuadro que subsiste en esos ámbitos es arrobadoramente pintoresco pues, precisamente allí, retozan y se distienden las innumerables ideas que surgen continuamente. Estas nadan, juegan entre sí, gritan y chapotean. Sin embargo, ocurre algo curioso, ninguna de ellas saca el tema de los recuerdos, ya que están declarados oficialmente: “personas no gratas”.

Pensándolo bien, es mejor que así se den las cosas, pues es más saludable no traer al presente viejas reminiscencias. Sobre todo si se trata de hechos o situaciones ingratas e irremediables. Integran esta categoría, por ejemplo, la primera vez que se hizo el ridículo frente a otros, los rechazos sufridos a lo largo de la vida, aquella vez que hicimos llorar a alguien o cuando lastimamos a los demás, sin medir las consecuencias de nuestros actos. En fin,  la lista puede llegar a ser muy larga.

Todo ese paquete pesado y oscuro, mejor que quede en el olvido, bien guardadito en el baúl del altillo mental, conrecuerdos1 doble candado. Tengamos en cuenta que ya cumplieron su objetivo, nos dejaron una enseñanza, con eso ya está bien, es suficiente.

De allí en adelante, corresponderá poner en práctica lo que aprendimos de esas experiencias para no volver a cometer los mismos errores. Revolcarnos constantemente en la culpa y los remordimientos, no nos conducirá a nada bueno.

La vida es un continuo aprendizaje, de vez en cuando cometemos alguna falla, gracias a la cual nos quedará una valiosa lección.

Por eso consideramos que el hecho de tener lagunas o ríos mentales, no es algo tan malo. Son maneras que tiene la cabeza de decirnos que lo mejor para ese recuerdo es que lo depositemos en el baúl del olvido, y “a otra cosa mariposa”, “si te he visto no me acuerdo”, “más vale perderlo que extraviarlo” y “a sombrero regalado, no se le miran los dientes”.

Como diría una colaboradora amiga  venezolana, esto se acaba, se acaba… ¡se acabó!

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3 comentarios

  1. Sergio

    Muy de acuerdo con la nota sobre el olvido. En la última parte me quedaron dos dudas. ¿Las últimas dos frases o dichos fueron modificados intencionalmente? Porque las originales dicen: “Mas vale perderlo que encontrarlo” (ya que perderlo y extraviarlo significan lo mismo) y “A caballo regalado no se le miran los dientes” (ya que el sombrero no tiene dientes).

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