Mente extraordinaria

Debemos admitir que las frases del señor Albert Einstein son excepcionales. Si las leemos, de seguro, sucumbiremos ante sus encantos. Ante la sencillez, la profundidad y veracidad de las mismas. Lo insólito sucede al repasarlas, porque invariablemente le encontraremos  nuevos sentidos y aplicaciones. No pierden vigencia.

Seguramente parecerá redundante si decimos que, ¡este hombre era un verdadero genio! Frase trillada si las hay, pues somos muchos los que pensamos de esta manera.

Presten atención al siguiente pensamiento: “Hay dos maneras de vivir la vida, una es no creer que existen los milagros, la otra es creer que todo es un milagro”… lo dijo así, de manera tan simple y clara, sin embargo podríamos debatir días enteros sobre tan insondable y extenso tema.

¿Será que las mentes más brillantes tienen una visión más llana de todas las cosas? Esto puede resultarnos particularmente inquietante, porque somos muchos los que tendemos más precisamente al otro extremo, al de enmarañar inclusive lo que se presenta como fácil u ordenado. Lo bueno y alentador es que siempre se pueden modificar las conductas dañinas o contraproducentes. Existe una pequeña luz de  esperanza, que puede agrandarse, la condición es estar dispuestos a arriar algunas banderas, porque como bien lo dijo el notable físico “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Excelente consejo si no se quiere tropezar una y otra vez, con la misma piedra.

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas”, poniéndola en práctica podremos al menos eximirnos, como decíamos en el colegio. No tengamos vergüenza o reparo en preguntar lo que ignoramos, practiquemos la sana costumbre de investigar, indagar y curiosear, les  aseguramos que de esta forma se aclaran hasta los rincones más oscuros de la mente.

Para finalizar y como regalo de despedida, les dejamos el siguiente pensamiento, mezcla de humor negro e ironía: “Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses, que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán y los alemanes que soy judío”… y fue exacta, porque él era un hombre exacto, un buen hombre. Gracias Albert Einstein, por haber existido y por haber dejado este inmenso legado. 

 

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