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| Leche derramada |
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Los seres humanos somos especialistas en llorar sobre la leche derramada. Siempre reaccionamos ante los hechos consumados y, en esos momentos, nos damos cuenta de lo poco que hicimos para que no sucedan. Es momento de reflotar aquella idea que nos indicaba que es mejor prevenir que curar. Nos vivimos quejando de la inseguridad, de la falta de control en el tránsito, de la inflación, de la No nos terminamos de dar cuenta de que todo, absolutamente todo, puede preverse y prevenirse. No alcanzamos a comprender aún el valor de la prevención. Hace muchos años, cuando era un estudiante, leí un poema de Bertolt Brecht en el que el protagonista veía como sucedían hechos alrededor suyo pero no se preocupaba porque no le ocurrían a él, hasta que le tocó y quiso reaccionar, pero ya era tarde. Realmente me hizo entender el valor de ser solidario, tener sentido común y, por sobre todas las cosas, buscar la forma de estar preparado para enfrentar a las adversidades que pudieran ocurrir. Nadie debería quedar exento de participar en la prevención de todo tipo de acontecimientos que puedan afectar el armónico desenvolvimiento de nuestras existencias. Es nuestro deber cuidarnos y La vida es demasiado valiosa como para que la dejemos librada a su suerte, hay que mezquinarla y conservarla de la mejor manera posible. Debemos ser conscientes de que sólo ayudándonos entre todos conseguiremos atenuar los efectos nocivos de todos los males que andan dando vueltas por nuestro entorno. Y la manera más conveniente y satisfactoria de conseguirlo es previniendo y estando preparados convenientemente para lo que pueda ocurrir. MGT/10.- |


corrupción de los funcionarios públicos, de la muerte súbita y otros hechos que nos conmueven. Ante lo ocurrido organizamos marchas de protesta, elevamos nuestras voces reclamando, cortamos calles y caminos, pintamos paredes u organizamos cacerolazos y apagones, cuando tendríamos que haber reaccionado hace mucho tiempo, antes de que los sucesos acontezcan. No es saludable ni aconsejable esperar hasta el último momento para rebelarse contra lo que nos hará daño.
cuidar a nuestros semejantes. Pero sólo se logra con participación, información, solidaridad, sentido común, respeto y comprensión.