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| Urgencia |
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A veces tengo apuro por hacer cosas, y empiezo por hacer una pausa. ¿En qué momento cambiaron tanto las cosas que al acercarse las fiestas de fin de año, en vez de disfrutarlas, se convierten en uno de los principales motivos de estrés?, ¿cuál fue el punto de inflexión? Porque tenemos entendido que, algunos años atrás, las familias acostumbraban a juntarse, los amigos cercanos y lejanos se arrimaban, y todos, grandes y pequeños, participaban de los incontables preparativos festivos con varios días de anticipación. Los rostros se veían relajados y sonrientes, no existían tantas presiones, tanto mercadeo consumista, tanto apuro. Pensamos que el factor determinante es el “aceleramiento”, la urgencia, todo debe ser veloz, rápido, ya mismo. Vivimos ¿Por qué estamos tan apurados? Si entre el inicio de los preparativos y los festejos existe un Tengamos consideración por el prójimo, seamos pacientes, disculpemos los errores ajenos. Tal vez no consigamos revertir totalmente las malas costumbres, pero habremos dado un paso significativo y, con total seguridad, nos sentiremos mejor y nuestra conciencia estará tranquila. De eso se trata, de disfrutar cada momento, la vida es un momento. Pasarla bien en el trayecto depende de nosotros mismos. Los apresuramientos no tienen justificativo, siendo que nosotros somos los que disponemos de tiempo y espacio para desarrollar nuestras actividades. Siempre es conveniente comenzar, lo que debemos hacer, con la debida antelación, entonces tendremos, no sólo la seguridad de llevar a cabo nuestros propósitos, sino de hacerlo de la mejor manera posible, sin premuras, sin presiones, sin urgencia. MGT/11.- |


pendientes del reloj y ese elemento, tan útil y servicial, pasó a ser el tirano de nuestros tiempos, paradójicamente. No está permitido retrasarse, la cortesía ha caído en el descrédito total, los buenos modales son un borroso recuerdo. Ante el mínimo error o distracción, surge la intolerancia y atropella despiadadamente, si no lo creen, atrévanse a demorar un segundo la partida en un semáforo que enciende la luz verde y sentirán toda la carga negativa de quienes se encuentran detrás.
camino, tratemos de disfrutarlo para que no se transforme en una tortura. Intentemos vivir cada momento con alegría y distensión. Es una cuestión de mentalidad, de cambiar los malos hábitos, de pensar que no estamos solos en el mundo, los demás también cuentan. 