Ruidos molestos

Nada más silencioso y calmo que las madrugadas de los días feriados. No hay vehículos circulando, las personas quedan un rato más en la cama, hasta las aves parecen plegarse al asueto, comenzando a trinar más tarde que de costumbre.

Para aprovechar al máximo el día festivo me levanté más temprano que de costumbre. Intentando no hacer ruido para no molestar, fui descalzo hasta el baño, cerré suavemente la puerta y me introduje debajo de la agradable y despertante lluvia. Terminé mi ducha matinal, me sequé y llevé la toalla que utilicé para colocarla junto a la ropa que luego llevaríamos al lavadero.

Toda la ropa sucia o usada, tenemos por costumbre colocarla en un enorme  baúl de madera de algarrobo y que, por estar confeccionado con ese material, es sumamente pesado. Como también recordé tener unos pantalones que ya ameritaban ser ubicados en el receptáculo, dejé la pesada tapa abierta, mientras sacaba las cosas de los bolsillos del mismo. Doblé la susodicha prenda y con el mayor cuidado intenté depositarla en el arcón, fue entonces cuando una de las botamangas se enganchó con la nada liviana tapa e hizo que se cerrara estrepitosamente.

Fue una verdadera reacción en cadena, el famoso efecto dominó. Después del estruendo producido por la tapa al cerrarse, se despertaron todos en la casa. También se sobresaltó el perro del vecino que, alterado, comenzó a ladrar como loco. Los histéricos ladridos del can consiguieron adherentes en las casas vecinas, conformando un coro muy simpático de ladridos y aullidos, sobre todo a esa hora de la madrugada. Como si todo eso fuera poco, una de las desconsideradas mascotas de alguno de nuestros distinguidos vecinos, fue detectada por el sensor de movimientos, lo que provocó que la alarma domiciliaria se activara haciendo  sonar una estridente sirena, seguida del encendido de luces parpadeantes, lo que a su vez ocasionó el arribo de una patrulla de seguridad. DormirTanto lío por una tapa que, accidentalmente, se cerró un poco más fuerte que lo recomendado.

Entonces, como quien no sabe ni contesta, apagué todas las luces de la casa, me acosté de nuevo y dormí una hora más, como si no hubiese ocurrido nada… lo que es tener una conciencia tranquila… MGT/12.-

 

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