|
|||
| Gordas ideas... |
![]() Adelgazar es un verbo que no puedo aprender a conjugar, me cuesta muchísimo, me pierdo en la primera persona, así que podrán imaginarse lo que es el resto. Y no es por falta de voluntad porque, al haber dejado de fumar por propia decisión hace casi catorce años, me he demostrado a mí, y al mundo todo, qué fuerza de voluntad puedo llegar a tener. Es más, quien la necesite no tiene más que solicitarla, tengo como para hacer dulce. A esta altura de los acontecimientos, el cigarrillo y sus parientes me provocan un rechazo total casi al borde del asco. ¿Será que puede llegar a pasarme algo así con los alimentos? ¿Sería yo, dentro de mis cabales, capaz de despreciar, y hasta abominar, un plato de rica comida? No, no sería yo, perdería gran parte de mi esencia, me convertiría en un extraño y raro personaje, sin ton ni son. Sin comerla ni beberla, sobre todo sin comerla. Eso estaría catalogado, en los anales de la ciencia, como un hecho sin precedentes, insólito e insípido. Así que debo tomar una pronta determinación para ordenar y replantear mi trayectoria de aquí en más. Debo decidir, a ciencia cierta e incierta, cuál será mi derrotero, qué senda debo seguir para llegar a la meta fijada. Bueno, no quiero cansarlos con mis devaneos, ni fastidiarlos con mis dislates, así que, mientras sigo dilucidando mi ulterior rumbo, me voy a preparar un delicioso emparedado de queso y mortadela. Eso aclarará bastante el panorama…MGT/11.- |



