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| Afectuosamente |
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Estamos convencidos de que vinimos al mundo a dar y recibir algo muy especial y valioso, el afecto. El afecto es esa energía, tan necesaria para la vida, que está en cada uno de nosotros y que sólo tiene sentido y razón de ser cuando hay una interconexión afectiva entre diferentes personas, un intercambio sincero y desinteresado que brinde bienestar a quienes participan de él.
La lucha diaria por el sustento y la necesidad imperiosa de escalar posiciones se ha instalado entre las personas y ha provocado que, por causa de la mezquindad y el individualismo, desemboquen en actitudes egoístas e interesadas, quitando todo protagonismo a los sentimientos. Una suerte de canibalismo es la modalidad que se ha generalizado y los Ante toda esta turbulencia negativa, que no nos permite ser mejores personas, debemos anteponer nuestro sentido común y nuestro espíritu solidario. Hagámonos tiempo para expresar nuestros sentimientos y lograr que nuestros semejantes perciban todo el afecto que tenemos para brindarles. Somos seres incompletos, necesitados de los demás, de su reconocimiento, de su cariño, de su amor y de su manifestación en los afectos. Necesitamos una sonrisa, un gesto cariñoso, un abrazo para poder seguir. Un abrazo nos puede relajar mucho más que una sesión de masajes, nos puede consolar más que un millón de palabras. La afectividad es fundamental en la formación de nuestra personalidad porque nos completa, de manera muy especial, en la interrelación con nuestros semejantes, en nuestra sexualidad, en nuestras actividades, llevando adelante relaciones sociales amistosas.
“El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.” (Bertrand Russell). MGT/11.- |


Esa cordial interactividad está basada, fundamentalmente, en la necesidad de relacionarse que tiene el ser humano, pero debe nutrirse en el afecto y todo lo que eso conlleva: respeto, cariño, protección, amor, entre otras cosas.
valores morales quedaron en el recuerdo de algunos memoriosos. Las urgencias, el cúmulo de tareas, las múltiples presiones, son algunas de las causas de la impactante y creciente desatención entre prójimos.
No pretendemos que esto resulte ser un análisis profundo ni un estudio psicológico del tema. Por el contrario, deseamos que nuestras apreciaciones resulten sencillas porque el tema así lo exige, y porque entendemos que los afectos deberían ser actitudes simples y naturales, y tendrían que expresarse en forma espontánea y desinteresada.