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| Molestos ruidos |
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Entre todas las cosas que pueden llegar a quebrar la armonía de un lugar, los ruidos deben ser una de las que más se han instalado en las sociedades. Todo lo que se mueve o funciona produce sonidos elevados que perturban a quienes Sería bueno considerar al éter como un bien público, de uso común, y en él se produce la emisión y propagación de ruidos ajenos, esos sonidos invasivos que son de autoría extraña y que perturban. Ese espacio no es de alguien en particular sino de todos los que lo habitan, en general. Por lo tanto, nadie debería poseer el derecho desmedido de hacer sonar sus ruidos discrecionalmente, como si ese bochinche se circunscribiera únicamente a su propiedad privada. Debería ser obligatorio utilizar dicho bien común de un modo compatible con otros usos. La contaminación acústica incide de forma principal en la calidad de vida, sobre todo en las grandes ciudades, y está La irritabilidad que invade a quienes perciben ruidos desagradables se convierte en el síntoma externo generalizado de las tensiones que se crean en su interior. Prácticamente les modifica el humor y los transforma en seres angustiados. Todos saben que vivir en las ciudades es exponerse a estar rodeados de sonidos que, en la mayoría de las ocasiones, llegan a la categoría de ruidos y molestan u ocasionan perturbaciones. También conocen que, a la larga, esta situación puede provocarles serias afecciones a la salud. Pero nadie hace mucho al respecto y la legislación existente no siempre cubre todos los aspectos. Entonces, convengamos en que la contaminación acústica ha invadido todos los ámbitos y es necesario que todos tomemos consciencia del asunto y colaboremos, de alguna manera, para reducir los decibeles de lo que nos corresponda, por la salud física y mental de nuestros vecinos y también la nuestra.
La solución deberá estar basada, fundamentalmente, en el respeto, la consideración y el sentido común, y la debemos llevar adelante sin levantar mucha polvareda y, por sobre todas las cosas, sin hacer mucho ruido. MGT/11.- |


pretenden llevar adelante una vida más o menos normal. Los ruidos son sonidos no deseados y, actualmente, son considerados uno de los contaminantes más perniciosos. El tránsito de automóviles y motocicletas, los aviones, los camiones de recolección de residuos, los equipos y maquinarias de la construcción, los procesos industriales de fabricación, las cortadoras de césped, los equipos de sonido fijos o instalados en vehículos, los elementos pirotécnicos utilizados para celebrar cualquier tipo de evento, por mencionar sólo unos pocos, son generadores de ruidos y se ubican entre los sonidos indeseados que se propalan al éter de manera consuetudinaria.
considerada como un factor ambiental trascendental. Los barullos no anhelados constituyen el problema público más diseminado en la actual sociedad. En realidad, más que una molestia, representan un peligro real y efectivo para la salud de las personas. En cualquier lugar, y en todo momento, el ruido puede provocar severos desacomodos físicos y emocionales porque nadie es inmune a él. Tal vez pueda producirse un acostumbramiento pero lo cierto es que el oído siempre capta los sonidos extraños, y hace reaccionar al cuerpo, muchas veces con máxima tensión.
