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| Obituarios |
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Cuando se leen los avisos fúnebres de los diarios es sorprendente la cantidad de hipocresía que destilan. Son muy pocos los que realmente cumplen su función de comunicar el fallecimiento de tal o cual persona. La inmensa mayoría reflejan el espíritu de figuración, por un lado, y de arrepentimiento, la famosa “cola de paja”, por el otro.
El arrepentimiento, o tal vez remordimiento, se percibe en esos avisos fúnebres dirigidos al muerto, como si tuvieran la plena seguridad que ese diario, o periódico, será leído por el difunto, esté donde esté. Se pueden leer cosas muy lindas, que parecen realmente salidas de lo más profundo del corazón de quienes las escriben, pero ¿no hubiese sido mucho mejor decir todas esas palabras hermosas, a esa persona, cuando estaba con vida? Muchos, al principio, probablemente no estarán de acuerdo pero, luego de analizar convenientemente, podrán darse cuenta de que realmente es así. Aunque lastime reconocerlo y esté en el medio el duelo de gente verdaderamente dolida. Como si fuese una bonificación agregada, aparecen también en las páginas de obituarios, los agradecimientos a la Virgen, o a tales o cuales santos, por los favores recibidos, con el agregado de la incitación a que otros hagan lo mismo y publiquen todos los avisos ahí indicados. Los únicos agradecidos y beneficiados, en todo este revoleo, son los propietarios de los diarios que publican esos avisos.MGT/10.- |


La figuración se hace presente cuando se produce el deceso de algún personaje importante de la comunidad. Todos los oportunistas de siempre participan su fallecimiento sólo para que, quienes lean, sepan de su amistad, o relación, con el occiso. Cuanto más grande e importante el aviso, mejor, más prestigio brinda.
Comentarios
si no lo hacen en vida, menos en mi muerte
buah
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