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| La vejez |
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Deberíamos plantearnos una forma de vivir siempre expectante, pensando, siempre, que todavía queda mucho por hacer y desarrollar una infinidad de proyectos, muchos de ellos tal vez irrealizables pero que, de cualquier manera, serán encarados en su oportunidad.
También tendríamos que estar persuadidos de que los años siguen su curso y no nos han dejado de lado, como espectadores, sino que nos han arrastrado con ellos y, sin detenerse, seguirán llevándonos hasta el último momento.
Si nos atenemos a las definiciones, estrictas y rigurosas, la vejez viene a ser un proceso permanente de desarrollo intelectual, emocional y psicológico. Es la etapa en la cual se hace la memoria y el balance de lo que se ha vivido hasta ahora. Lo bueno sería que esas sumas y restas dejasen un saldo positivo, no siempre es así, pero hay que intentarlo.
Es la época en la que se tendría que disfrutar de los alcances logrados personalmente y observar lo que se ha adquirido gracias a la actividad realizada. Ojo, no todo pasa por lo que conseguimos materialmente sino también por el hecho de sentirnos bien, conformes y tranquilos con nuestra conciencia.
Todos comenzamos pronto a envejecer. En general, esta realidad no se tiene en cuenta. Todos estamos expuestos, nadie zafa, y el proceso necesita una preparación, como todas las etapas de la vida la precisan. Saber que todos envejecemos, prepararnos para hacerlo bien y sacarle mayor provecho posible a esos años, es un aspecto importante de nuestra educación.
Admitir el ciclo vital, único y exclusivo de uno mismo y de todas aquellas personas que han llegado a este proceso, eso es la vejez. Pero es fundamental no perder el interés vital por los objetivos y actividades que le posibilitan una interacción social. Es muy saludable comunicarse, conectarse, informarse y relacionarse, la soledad y el ostracismo son inconducentes y tienden a deprimir y enfermar. No dejar que surja una apatía emocional sobre los otros, ni encerrarnos en nuestros propios problemas.
Envejecer es un proceso dinámico, gradual, natural e inevitable. Totalmente impreciso, lo notamos por el reconocimiento de nuestro cuerpo cambiante, por el espejo, por la mirada de otras personas y por la exclusión de la sociedad en una pésima interpretación del proceso productivo. Por eso es aconsejable actualizarse y adecuarse a la nueva situación, para sentirse siempre útil, activo y participativo
Recordar siempre que el joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones, y eso, conducente y necesariamente, hace la diferencia.MGT/10.-
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Dijo alguien que nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos. La vejez está ahí, a la vuelta de unas pocas hojas de almanaque y debe encontrarnos esperándola, porque siempre supimos que iba a llegar, inexorable, pero no puede hallarnos desprevenidos sino con un bagaje de experiencias y un cúmulo de objetivos. No es cuestión de aturdirse y hacer de cuentas que no sucede lo inevitable, por el contrario, lo deseable es poder acomodarse rápidamente a la situación y seguir haciendo todo lo que teníamos planificado. Entender que es cuestión de ubicación y adaptación. Nada más.