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| El dinero nos cambia |
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Hay una pregunta que siempre hacemos a nuestros allegados: ¿Seguirán siendo nuestros amigos cuando sean ricos..? Muchas veces, las respuestas no coinciden con las actitudes... La conocimos andando la calle, como nosotros, detrás de algún cliente que necesitara hacer publicidad. Eran tiempos Por las noches, casi como un ritual, o una cita de control, nos juntábamos a repasar el día y a comentarnos las posibilidades de futuras ventas que, según lo acontecido, podrían darse. Éramos una suerte de equipo de trabajo que, sin habernos puesto de acuerdo ni firmado papel alguno, actuábamos en forma solidaria, unos con otros, ayudándonos a alcanzar los objetivos propuestos. Siempre bromeábamos con el tema de las personas que cambian cuando tienen más dinero del que están acostumbradas a manejar. Siempre nos prometíamos no modificar las conductas en caso de que la fortuna golpease a nuestras puertas, la relación amistosa estaría por sobre cualquier cambio económico que se produjese. Hoy, a varios años de aquellas circunstancias, la vemos pasar en su moderno automóvil con cristales polarizados. Ha dejado de saludarnos, ya no pertenecemos a su entorno amistoso, no estamos más a su nivel. Se la ve feliz, pero eso no Así como este caso, debe haber millones de ejemplos de hombres y mujeres que, al despegar, económicamente hablando, han borrado todas sus convicciones por el simple hecho de tener más dinero que antes. Se han distanciado de sus afectos por temor a que los que están a mayor altura no los tengan en cuenta. Una larga cadena de desplantes y olvidos. Algunos especialistas en conducta humana, indican que el dinero no cambia a las personas, sino que las muestra tal como Es algo interesante comprender lo que sucede cuando se produce este giro en las personas. Todo depende del individuo, consecuentemente la mentalidad y la forma de ser, que se tengan hoy, deberían ser las mismas en el caso de mejorar la situación económico-financiera. ¿A qué queremos llegar? A insistir sobre lo siniestro que resulta endiosar al dinero. Pretendemos recuperar esos valores humanos que se han perdido en el fragor de la contienda por alcanzar niveles más elevados. Hacer notar que todo lo que sube, tiende a bajar, y será el momento de responder por las actitudes adoptadas, las buenas y las malas. Que no es malo tener dinero, lo malo es no darse cuenta que no es lo más importante, que los sentimientos y los afectos deben estar, siempre, en primer lugar. MGT/11.- |



difíciles, eran épocas de mate amargo con galletitas compartido entre conversaciones cargadas de proyectos y sueños. Ella salía todas las mañanas, en un veterano Renault 12, a recorrer la ciudad en procura de conseguir anunciantes para el diario o la radio.
parece ser lo importante, sino el hecho de ser considerada una mujer exitosa. ¿Dónde quedó nuestra antigua amiga? ¿Dónde quedaron esos momentos compartidos? Fueron dejados atrás en esa carrera hacia la tan deseada estabilidad económica. No necesariamente tendrían que haber terminado así las cosas. Las circunstancias externas, malas o buenas, no deberían cambiar nuestra esencia.
son. No obstante existen ciertas características que nos pueden ayudar a determinar si efectivamente se registraron estas modificaciones. Por ejemplo, quienes permanecen inalterables a pesar de tener poder adquisitivo, son solidarios, llevan una vida austera, son generosos, y hasta destinan parte de sus ingresos para ayudar a sus amigos necesitados, son pocos pero existen.