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| Discreción |
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La gente acostumbra a decir muchas cosas sin pensar, más a menudo de lo que a todos convendría.
Algunos de esos pensamientos son totalmente intrascendentes, pero otros, pueden incluso causar daño. No debemos abusar del parloteo sin sentido. Hablar continuamente de cosas que a nadie atañen, como ser chismes de la farándula o críticas pasatistas, no es una buena costumbre. Recordemos que somos seres humanos pensantes, no loros que repiten lo que escuchan sin Tengamos en cuenta, por otra parte que, ser sinceros no implica desnudar el alma ante cada interlocutor, todo tiene su momento, lugar, y el oidor indicado. El silencio, el callar absoluto ante lo que lo requiere, es un don, una joya que pocos explotan y saben apreciar. Si no tienes nada relevante que decir, calla. ¿Por qué razón el mutismo no incomoda tanto? En la mayoría de los encuentros verbales, se hace presente la urgencia por llenar los espacios como sea y con lo que sea. Recordemos que los grandes filósofos, esos admirados pensadores, pasaban largas horas sin que medien palabras… mirando hacia adentro, utilizando el preciado diálogo interno, la circunspección. Así como están las cosas, si viviera Descartes seguramente nos descartaría, por nimios, por imprudentes. Por atropellar las palabras. Busquemos lo productivo, disfrutemos del silencio. MGT/11.-
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Lo menos aconsejable, pero difícil de esquivar, es justamente, evitar encontrarse en el lugar justo y en el momento preciso, para absorber mentalmente dichos divagues ajenos.
pensar. Tratemos que la mayoría de nuestras conversaciones posean contenido, aporten algo bueno a los otros y a nosotros mismos.