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| Brasileiros |
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La frontera es un constante ir y venir de personas, la mayoría de ellas con intenciones compradoras. Es lo que le da vida al comercio de uno y otro lado de la línea y produce una rotación interesante, y para nada despreciable, de divisas. Llama poderosamente la atención la creciente afluencia de compradores provenientes del Brasil. Vienen a Paraguay y Argentina y, favorecidos por la diferencia cambiaria, se llevan todo lo que pueden y hasta lo que no necesitan.
Son buenos compradores, revisan, controlan, preguntan y pelean los precios, lo cual indica que, aunque sepan que el dinero de ellos es el más fuerte, no lo regalan ni lo malgastan. Recordamos que, hace no muchos años, la ecuación era a la inversa y, aprovechando un período débil del real, nos tomábamos nuestras vacaciones en las playas brasileras trayendo, de paso, todo lo que encontrábamos barato. No preguntábamos precios, la cuestión era gastar lo más posible sin ningún tipo de cuidado. Brasil, que en los últimos años ha crecido muchísimo, ha conseguido, entre otras cosas, que 30 millones de pobres hayan dejado de serlo y, tiene intenciones de frenar el fortalecimiento del real, su ahora muy poderosa moneda para que, quienes siempre preferimos sus playas para vacacionar, podamos seguir haciéndolo. Nos invaden algunos sentimientos encontrados, por un lado enorme admiración por ese gran país y, por el otro, sana envidia de no poder estar tan bien como ellos. MGT/10 |



